jueves, 29 de noviembre de 2012

Sonata de autoentendimiento

Para una situación triste siempre viene una sonata desesperante a la mente, para un momento alegre siempre hay  una canción de ánimo que acudirá a ti. ¿Por qué?
Seríamos más felices, alegres y conscientes de nuestros actos si fuera al revés.
Imaginaos, que una laguna azul acudiera a ti en un momento alegre, que se te cayera el mundo a los pies cuando crees que nada puede ir mejor, y darte cuenta de que todo tiene un final a tiempo, ver que todo lo que ha pasado ha sido bueno sin darte un batacazo si no gradualmente, de manera agradable. Disfrutar de lo que tienes y de la felicidad que ostentas, y gracias a ese apoyo acústico y desmotivador, ver que no siempre las cosas serán así y poder mirar con perspectiva lo que te rodea y lo que puede pasar en un futuro.
Así como con una canción animada y esperanzadora poder echar luz a lo que te rodea y no quedarte oscuras, saber que se puede disfrutar de la vida una noche más.
Pero claro, la solución no es tan sencilla, no podemos pensar que esa canción, puede hacer todo el trabajo, es más realmente no puede hacer ningún trabajo, depende en realidad de la persona que lo escucha. No es algo de lo que deba llevarse el mérito una canción por mucho sentimiento que le hayan puesto a la hora de componerla.
Escuchar es una virtud, pero mayor aún es la virtud de entender, entenderte a tí y a los que te rodean, entender el porqué, y sus consecuencias, escuchar una canción no resuelve nada, entender lo que necesitas entender al escucharla si puede ayudar en algo. Digamos que el mundo es cruel y despiadado, ¿para que escucharlo?, ¿Para qué entenderlo? Esa no es la pregunta que se debe hacer uno, esa es solo la forma de evadirse, eso es lo que hay que entender, si uno se ve agobiado y destruido lo único que le queda es no verse aminorado por todo esto y ser capaz de disfrutar de las pequeñas cosas. Es lioso e ininteligible quizás pero con esto de una u otra forma entenderás que la vida son dos días y que hay que verse bien a uno mismo y animar, reír y cantar. No debe haber piedra en tu camino que te dificulte hablar, que nada te puede impedir escuchar y que solo tú si quieres entenderás.
No te debes sentar y esperar, con todo este sinsentido nada mejorará a no ser que tu lo quieras cambiar.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Voluntades con motivo.

Impulso.
Todos necesitamos un impulso, eso sí, cada uno uno diferente.
Algunos lo sienten casi todo el rato, y se dice que los hay que siempre lo tuvieron, y que por eso van hacia delante sin desfallecer. Personas fáciles de alentar, quizás así como de engañar, o no, y son de espíritu combativo y lo mas probable es que incansable.
Fuerza de voluntad, necesaria y andar sin ella imprudente para la propia seguridad. Tanto mental como físicamente existir es agotador, la idea de hacer algo a demás de eso es producto de una mezcla entre nuestro entorno y lo que queramos poner de nuestra parte.
La fuerza de voluntad es frágil,aún siendo lo mas fuerte que realmente poseemos en nuestro ser, depende de nuestros sentimientos, depende de los que nos son cercanos, de los que tienen que enseñarnos, de lo que queremos aprender, tiene demasiadas variables... Pero aún así esta ahí, es una fenómeno real, algo casi tangible, algo que se demuestra por sí mismo.
Cuando una persona quiere algo, es por un motivo, cuando una persona consigue algo es porque ese motivo mereció la pena el esfuerzo conseguido, eso es fuerza de voluntad, es esa capacidad de ver un motivo para hacer algo y cumplir con lo que implica el verlo, llevar acabo un hecho motivado por algo que tu has creado, un motivo que ha salido de ti.
Ejemplos de motivos los hay ha miles, cualquiera me puede dar un motivo para hacer algo como aprobar un exámen o someterse a una dieta, pero solo si se da el fenómeno de la fuerza de voluntad y se estudia, o si se mantiene estricta una dieta, el motivo se ve cumplido y finalizado. Por esto creo que un motivo no es nada sin la fuerza de voluntad, pero a su vez, ese motivo, ese impulso, es lo que da lugar a la fuerza de voluntad.
Se podría pensar que son divagaciones banales en las que no importa mucho nada de lo que digo, pero si pensáis así solo intentad entender el porque lo digo, que me ha llevado a escribir esto. El motivo.