jueves, 30 de abril de 2015

Al final eso, no es vida.

El esplín de Baudelaire, el tedio de la vida. El esplín es eso que hay cuando se vive por vivir, cuando cada cosa significa lo mismo que la anterior algo así como poco o nada. Es la melancolía y cada una de sus caras a lo largo del día, de cada uno de los días. Disfrutas de no ser nada o de ser menos de lo que te podrías haber propuesto ser y con ello eres feliz, felizmente melancólico.

Cuando no sepas llorar y andes con tranquilidad, a falta de gente que te brinde ecos de complicidad, puede que no disfrutes de tus pasos ni te guste el destino pero al final estas en medio de un camino, hecho para andar y envejecer con cada paso dado es un paso menos para que cada cosa que te queda por hacer sea cada vez más y más apurada.

Tic tac le decían a Alicia, y tenían razón porque llegamos tarde, a presentarnos en casa de sus padres, a vivir la vida sin perder la sonrisa, a esos momentos donde dejar de hablar puede salvar vidas. Con cada ida y con cada venida se pierde el rumbo junto al tempo y nos queda ese torcido camino que tenemos que seguir sufriendo, nos queda la vida y su fantástico tedio.

Se las das tú o se la damos nosotros, las razones de vivirla, amarla y sentirla, sabes que es aburrida y a veces bastante estúpida, además de entrometida, pero es lo que te has labrado con las herramientas que te han apetecido usar, esa es toda tu vida. Tu vida puede ser ella, o no. Puede ser él, o ese perro tan bonito que suele serte fiel. Puede ser el pájaro que miras desde tu ventana y al que sonríes sin motivo, porque te da la gana.

Al final la vida es lo mismo que al principio o incluso lo que hay en medio, la vida no son días ni su tedio, la vida es eso que al leer esto haces sin remedio, la vida no es un texto ni algo por hacer, la vida es este momento.

lunes, 6 de abril de 2015

Releyendo

Repaso libros que me he leído hace 7 o 10 años con los que me leo ahora y bueno, me siguen gustando los mismos, el mismo estilo de escritura, esa que cuando te alcanza te absorbe y te lleva a otro mundo nuevo y en el que las bases son solo similares a nuestras realidades. 
Son los libros de fantasía los que más me han gustado hasta ahora, los que espero que me sigan gustando y evadiendo a otros lugares y tiempos, esos que me hacen vivir mil vidas lejos de donde estoy.

Ahora leo cosas algo más serias, Prachett y maestros del horror, pero mi favorito es Rothfuss por su inacabada saga The Kingkiller Chronicle. Pasando a George RR Martin cuyos libros son mejores los de hace años, cuando no se dedicaba a hacer libros sino más bien relatos cortos de sci-fi, LOS VIAJES DE TUF es su mejor libro de largo incluyendo su saga más famosa juego de tronos. De todos los autores que me suelo leer en esta época podría hacer un artículo de cada uno pero solo los menciono porque quería escribir uno solo por otros motivos.
Quería escribir y me costaba, pero este tema surge de la relectura que le he hecho a mis libros de pequeño, es impresionante, son una mierda.
Me flipan en algunos sentidos y son muy creativos, pero la trama comparada con la literatura de verdad es bastante triste, el ejemplo más claro es el pequeño libro que siempre me encantara llamado Memorias de Idhún. Por mucho que me guste es una lectura para niñas adolescentes  con más fallos argumentales de los que se puede permitir un buen libro, no hay conclusión en de ninguna trama que abre y es mas de amor que de fantasía realmente.

Los únicos escritores que leía entonces y me siguen gustando tanto o más cada vez que los leo, son Tolkien y Salvatore, son otra liga. Hay quien habla de Narnia pero  TODO, repito todo, lo que ha escrito Salvatore, gana en calidad y en cualquier aspecto a esta saga. Eso sí solo es mi opinión.