El
esplín de Baudelaire, el tedio de la vida. El esplín es eso que hay cuando se
vive por vivir, cuando cada cosa significa lo mismo que la anterior algo así
como poco o nada. Es la melancolía y cada una de sus caras a lo largo del día, de cada uno de los días. Disfrutas
de no ser nada o de ser menos de lo que te podrías haber propuesto ser y con
ello eres feliz, felizmente melancólico.
Cuando no sepas llorar y andes con tranquilidad, a falta de
gente que te brinde ecos de complicidad, puede que no disfrutes de tus pasos ni
te guste el destino pero al final estas en medio de un camino, hecho para andar
y envejecer con cada paso dado es un paso menos para que cada cosa que te queda
por hacer sea cada vez más y más apurada.
Tic tac le decían a Alicia, y tenían razón porque llegamos tarde, a presentarnos en casa de sus padres, a vivir la vida sin perder la sonrisa, a esos momentos donde dejar de hablar puede salvar vidas. Con cada ida y con cada venida se pierde el rumbo junto al tempo y nos queda ese torcido camino que tenemos que seguir sufriendo, nos queda la vida y su fantástico tedio.
Se las das tú o se la damos nosotros, las razones de vivirla, amarla y sentirla, sabes que es aburrida y a veces bastante estúpida, además de entrometida, pero es lo que te has labrado con las herramientas que te han apetecido usar, esa es toda tu vida. Tu vida puede ser ella, o no. Puede ser él, o ese perro tan bonito que suele serte fiel. Puede ser el pájaro que miras desde tu ventana y al que sonríes sin motivo, porque te da la gana.
Al final la vida es lo mismo que al principio o incluso lo que hay en medio, la vida no son días ni su tedio, la vida es eso que al leer esto haces sin remedio, la vida no es un texto ni algo por hacer, la vida es este momento.
Tic tac le decían a Alicia, y tenían razón porque llegamos tarde, a presentarnos en casa de sus padres, a vivir la vida sin perder la sonrisa, a esos momentos donde dejar de hablar puede salvar vidas. Con cada ida y con cada venida se pierde el rumbo junto al tempo y nos queda ese torcido camino que tenemos que seguir sufriendo, nos queda la vida y su fantástico tedio.
Se las das tú o se la damos nosotros, las razones de vivirla, amarla y sentirla, sabes que es aburrida y a veces bastante estúpida, además de entrometida, pero es lo que te has labrado con las herramientas que te han apetecido usar, esa es toda tu vida. Tu vida puede ser ella, o no. Puede ser él, o ese perro tan bonito que suele serte fiel. Puede ser el pájaro que miras desde tu ventana y al que sonríes sin motivo, porque te da la gana.
Al final la vida es lo mismo que al principio o incluso lo que hay en medio, la vida no son días ni su tedio, la vida es eso que al leer esto haces sin remedio, la vida no es un texto ni algo por hacer, la vida es este momento.
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