Sentado a la sombra de una casa viendo como pasaban las horas, le dio tiempo suficiente en unas horas para tranquilizarse y darse cuenta de un par de cosas.
Primero el antes de ese día nunca había ido al mar, era un chico de ciudad en el interior. Esta verdad le hizo mirar al mar de nuevo, pero esta vez tomándose su tiempo. Como podía no haberse dado cuenta en un principio, si que estaba desorientado, pero eso iba a cambiar.
Segundo se fijo en su ropa, sucia y sin lavar llevaba un pantalón corto recortado por encima de la rodilla y una camisa corta que le quedaba grande abierta hasta el pecho, acompañado esto de unas náuticas que con el resto de la ropa, no había visto en su vida.
Tercero y último, había que acabar con reflexiones sobre qué era lo que estaba pasando, tenía hambre y sed, no podía permitirse estar de esa manera anonadándose de todo lo que había pasado, ya tendría tiempo cuando encontrara agua y comida. Parecía fácil pensar eso, pero no se puede negar que el impacto de la situación afectaría a su forma de hacer las cosas.
Siendo poca cosa como es Pine, avanzó por los puestos del puerto mirando a ver que encontraba de beber o comer en las cercanía, el no estaba hecho para ponerse a buscar comida y agua de manera que no fuera ir al supermercado. Con esto y viendo que no había ningún supermercado a la vista, tocaba saquear por encima lo que eran las "ruinas", como el las veía.
Revisando la lonja pudo encontrar grifos que no funcionaban, y hasta unos cuchillos y cajas que de poco le servía, pero nada de comida.
Con la lonja tras de sí se encaminó al resto de edificaciones, almacenes cerrados y unas edificaciones que bien podrían ser naves industriales. Empezando a registrar, como si fuera una aventura, trato de colarse en un almacén en el que podía ver una ventana a unos tres metros de altura abierta, de momento entre los 60 almacenes que habría en las cercanías el único que veía que tendría oportunidad de invadir.
Apilando cajas de la lonja hizo una "escalera" de tres escalones en la que debía mantener el equilibriopara llegar hasta arriba.
Pese a su falta de atletismo llegó al borde y se descolgó por el otro lado.
Cristales, por todo el suelo. La ventana no estaba abierta, se había caído hacia dentro. Pero ese no era el hallazgo del almacén, había un barco de vela, un estúpido barco de vela con su vela en una esquina desmontada dentro del almacén. Además de una serie de redes y enseres de pesca de fondo que no encontró de utilidad, solo había pescado antes en videojuegos, a lo que había dedicado la mayor parte de su tiempo en los últimos años.
Olía mal, un olor a alcantarilla que al entrar tiró a Pine hacia atrás e hizo que le lagrimearan los ojos. Haciendo un esfuerzo se subió a la cubierta del barco y se lo encontró. Un cadáver que parecía mas bien una maraña de carne a la altura del pecho hasta el cuello, y en descomposición muy avanzada por lo que se veía, con una pistola en la mano y unas llaves en la otra.
Pine hizo lo que muchos hubiesen hecho al verlo, acercarse a la borda del barco y vomitar, o más bien intentarlo, no había mucho que vomitar, aunque casualmente hambre no tenía en ese momento.