viernes, 24 de enero de 2014

La isla: "Comida"

Hambre, es la descripción de como se sentía Pine esa tarde de su llegada a la isla.
Sentado a la sombra de una casa viendo como pasaban las horas, le dio tiempo suficiente en unas horas para tranquilizarse y darse cuenta de un par de cosas.
Primero el antes de ese día nunca había ido al mar, era un chico de ciudad en el interior. Esta verdad le hizo mirar al mar de nuevo, pero esta vez tomándose su tiempo. Como podía no haberse dado cuenta en un principio, si que estaba desorientado, pero eso iba a cambiar.
Segundo se fijo en su ropa, sucia y sin lavar llevaba un pantalón corto recortado por encima de la rodilla y una camisa corta que le quedaba grande abierta hasta el pecho, acompañado esto de unas náuticas que con el resto de la ropa, no había visto en su vida.
Tercero y último, había que acabar con reflexiones sobre qué era lo que estaba pasando, tenía hambre y sed, no podía permitirse estar de esa manera anonadándose de todo lo que había pasado, ya tendría tiempo cuando encontrara agua y comida. Parecía fácil pensar eso, pero no se puede negar que el impacto de la situación afectaría a su forma de hacer las cosas.
Siendo poca cosa como es Pine, avanzó por los puestos del puerto mirando a ver que encontraba de beber o comer en las cercanía, el no estaba hecho para ponerse a buscar comida y agua de manera que no fuera ir al supermercado. Con esto y viendo que no había ningún supermercado a la vista, tocaba saquear por encima lo que eran las "ruinas", como el las veía.
Revisando la lonja pudo encontrar grifos que no funcionaban, y hasta unos cuchillos y cajas que de poco le servía, pero nada de comida.
Con la lonja tras de sí se encaminó al resto de edificaciones, almacenes cerrados y unas edificaciones que bien podrían ser naves industriales. Empezando a registrar, como si fuera una aventura, trato de colarse en un almacén en el que podía ver una ventana a unos tres metros de altura abierta, de momento entre los 60 almacenes que habría en las cercanías el único que veía que tendría oportunidad de invadir.
Apilando cajas de la lonja hizo una "escalera" de tres escalones en la que debía mantener el equilibriopara llegar hasta arriba.
Pese a su falta de atletismo llegó al borde y se descolgó por el otro lado.
Cristales, por todo el suelo. La ventana no estaba abierta, se había caído hacia dentro. Pero ese no era el hallazgo del almacén, había un barco de vela, un estúpido barco de vela con su vela en una esquina desmontada dentro del almacén. Además de una serie de redes y enseres de pesca de fondo que no encontró de utilidad, solo había pescado antes en videojuegos, a lo que había dedicado la mayor parte de su tiempo en los últimos años.
Olía mal, un olor a alcantarilla que al entrar tiró a Pine hacia atrás e hizo que le lagrimearan los ojos. Haciendo un esfuerzo se subió a la cubierta del barco y se lo encontró. Un cadáver que parecía mas bien una maraña de carne a la altura del pecho hasta el cuello, y en descomposición muy avanzada por lo que se veía, con una pistola en la mano y unas llaves en la otra.
Pine hizo lo que muchos hubiesen hecho al verlo, acercarse a la borda del barco y vomitar, o más bien intentarlo, no había mucho que vomitar, aunque casualmente hambre no tenía en ese momento.

miércoles, 15 de enero de 2014

La isla:"Pine despierta".

"Ya se ve, es como el final de todo pero es simplemente el principio. Cuándo podrás ver las estrellas mas allá del mar, en esta isla nada va a durar."
Con esto se despierta Pine en un muelle, con esa frase escrita con lo que parece pintura roja en un acantilado que se puede ver desde donde está.
Pine estaba confuso en ese momento no entendía porqué pero estaba asustado, en un sitio desconocido y que no terminaba de entender.
"Quizás es un sueño"-piensa el joven usando la mano como visera para ocultarse del incipiente sol.
Viendo desde una prolongación de cemento hecha en lo que le parecía un muelle veía una especie de puerto aunque de aspecto ajado y abandonado.
"A ver lo ultimo que recuerdo es estar jugando a mi play con tranquilidad y después me dormí, supongo.
Esto debe ser algún sueño."
A los diez minutos ya empezó a notar el sol, no estaba en un sueño, pero no tenía ni idea de dónde estaba.
Asustado e inquieto se puso en pie y acercándose al puerto se mantuvo atento a cualquier signo de vida. Continuando por el puerto vio un par de balsas abandonadas, incluso una lonja abierta perfectamente equipada pero, sin embargo, vacía. Continuó aventurándose hasta los límites del puerto y entendió que era un puerto pesquero con su pueblo adyacente, desierto a su vez. Explorando con más miedo cada vez reviso casas próximas al puerto en ruinas, otras destrozadas de una manera siniestra como si las hubieran dejado a medio demoler. No se atrevió a entrar en ninguna en un principio y por eso continuaba con tranquilidad como si no pasara nada hasta que en el cruce de las dos únicas calles que se merecían este nombre en el pueblo  se encontró un gran charco de sangre sera, casi negra.
Aunque fuera muy vieja lo paranormal del asunto y lo extraño de todo esto hizo que el joven asustado retrocediera en sus pasos hasta el muelle donde se encontraba horas atrás. Comenzaba a tener hambre, pero en ese momento sentado en el suelo con la cabeza entre sus rodillas mientras las abrazaba no era la mayor de sus preocupaciones.
"...en esta isla nada va a durar."