Describiendo algo para hacerlo parecer bonito no lo ves tan bello, digo yo. Cuando te esfuerzas en contarle a otro lo bonito que se ve no se qué cosa, te verás patético la mayoría de las veces. Puedes salvarte solo si te ves emocionado, en cuyo caso parecerás un niño. Sea cual fuere la situación al final no te verás muy bien.
Un ejemplo, mientras escribo esto que creo que es un buen tema para hablar estoy sentado de mala manera en mi silla de escribir con cara de idiota mirando la pantalla y con el escritorio desordenado a pesar de no haberlo ordenado hace más de dos días, con la cama por hacer y un sin fin de cosas que no quiero hacer, teniendo que darme algo de prisa al escribir por que salgo a clase en breve.
Me veo a mi mismo cuando lo pienso, pues eso, estúpido.
Al caso, el tema que me atañe hoy y que no tiene nada que ver es el siguiente, la diferencia entre el uso de los verbos USAR y UTILIZAR. Me traen de cabeza y diré el porqué. Me esfuerzo en usarlos bien pues su utilización ayuda a formular las frases dándoles un sentido u otro al hablar sobre algo de manera que no se entiende cuando usan una y cuando utilizan la otra.
Creo que me sulfuro cuando hablo o dejo de hablar el tema, pero bueno para mas información si queréis usar los términos bien que podéis no hacerlo, es legal (de momento), id a la web de la rae y buscadlos.
En otro orden de cosas, no se definir el sabor de una fresa con palabras, el olor es dulce pero el sabor de la fruta en si misma no tanto. Para que sepa dulce necesitas mezclarlo con mas cosas quizás, azúcar o nata por ejemplo, su sabor en sí mismo me encanta. Es ácido pero tiene algo más, que no me sale, es una sensación parecida a algunas golosinas como la de golosina, es ácido el sabor pero no del todo.
martes, 25 de noviembre de 2014
lunes, 13 de octubre de 2014
Fascinante y oscuro.
En la más oscura de las noches la luna se eleva, iluminando
las nubes desde arriba y dejando a oscuras todo lo que cubren a su paso.
Saben que no es el momento pero lo disfrutan, esos pájaros
negros que acostumbran a posarse en las vallas
que delimitan los campos, esas aves que según muchos humanos dan mal
fario. Esos pájaros que hacen que las madres cierren la ventana si les miran
desde el otro lado.
Puede que los cazadores nocturnos estén ahí fuera buscando
comida, definición en la que ellos pueden entrar perfectamente, pero no se
mueven están quietos esperando seguir deleitándose mientras su color natural los confunde en una
noche, tan oscura como ellos, con el entorno.
En la almena están posados no se sabe si decenas o cientos
tranquilos y escuchando un rumor, un susurro, un sonido. Escuchan a la vez que observan
desde la lejanía la canción que trata de cantar con un laúd y solo sus pequeños
dedos. En la mesa sentada de una manera
impropia para una dama y la espalda apoyada en la ventana ignorando la poca luz
que recibe desde el otro lado de la habitación pues la pequeña vela esta por
apagarse en cualquier momento, parpadeando, vacilante.
Con sus suaves y dulces dedos surcados de pequeñas
cicatrices en alguno de ellos y con sus yemas injustamente tratadas por las
cuerdas y el corazón injustamente maltratado por un personaje que no la merece.
Y teniendo una piel blanca solo superada en pureza por la sonrisa que le
ilumina la cara cuándo algo le sale bien.
Llevando un vestido corto a pesar de la noche fría, porque
las musas no entienden de temperaturas o de falta de composturas, ellas saben
de lo que entienden y el tiempo no importa cuando lo que se te ofrecen aceptas.
Como una pareja de baile, como un engranaje como el agua de
un rio que varía de invierno a verano, sus dedos se movían sobre el mástil que
parecía pequeño para la canción que junto con alguna estrofa salía para dar con
el aire y hacerlo vibrar. Y esas estrofas que desafiaban la realidad y el curso
natural de las cosas al salir de su boca, con unos labios grandes pero a la vez
discreto y una mejillas con sus pecas preciosas en las que aún hay restos de
maquillaje. Maquillaje para ocultarlas, cosa que no tiene sentido, ¿cuán cruel
debe ser en realidad para negarnos una belleza así? El mundo no necesita que
sea perfecta, él no la querría si fuera perfecta, los cuervos no podrías estar
absortos en algo que fuera perfecto.
La perfección no hace canciones ni levanta pasiones, no te
saca una sonrisa para después reírte y seguir con más risas, la perfección no
critica, la perfección no aprende, la perfección es molesta como todo lo que
viene de esta.
Y con las notas terminando y la luz hace tiempo ya muerta la
voz se apaga y todo parece vacilar la realidad vuelve a su curso normal, las
sombras se agitan y se miran entre sí “¿qué hago aquí?” se preguntan, pero el
momento de duda no dura mucho puesto que imprevisible como solo ella cambia de
opinión y rasguea de nuevo con un sonido nuevo una canción diferente, una
canción sin letra pero con historia. Como dijo una vez alguien que no era poeta
esa canción que todos llevamos dentro y que nos gustaría decir que es alegre,
pero mentiríamos. Ésta en concreto no era alegre pero si animada como un grupo
de los noventa, como un grupo de adolescentes riendo junto a tu puerta, como
las flores debajo de una venta o la posibilidad de escuchar como acaba.
Y la noche amenaza con terminar en cualquier momento pero
nadie se mueve o se va, todos lo han disfrutado y parece que como todo lo bueno,
está terminando. Y no hay un fin en concreto igual que no hubo estribillo fue
solo un simple rasgueo, una nota rota por un golpe seco, instrumento y mesa que
se encontraron y luego solo llanto. Como si hubiera estado toda la noche
conteniendo la respiración el aire se transformó en viento los cuervos en su
mayoría se dispersaron.
Y como si las cortara por la mitad las nubes desaparecieron
a su paso y el sol llego a ese débil llanto y al pequeño y valiente cuervo que
se había posado en la mesa y que parecía también desconsolado pero que trataba de
consolar a aquella que lo había mantenido encantado tanto tiempo. Solo entonces
a través de sus ojos vidriosos en su mesa verde oscuro ve la cría de cuervo
sobre su instrumento y piensa en lo bien que un sueño le haría si quería borrar
el pasado.
martes, 7 de octubre de 2014
Collares lujosos.
Vendido de un comerciante a otro, simplemente eso, mercancía. Eso es algo que tengo asumido por alguna razón no tengo la libertad de decidir las cosas más triviales, un simple collar ya me lo impide.
Un collar que llevo desde que tengo memoria, podría ser hasta bonito, de alguna manera, si no me hubiera controlado toda mi vida. Hablo de ese aro que llevan esas personas que limpiando las calles cuando estáis durmiendo, hablo de ese pedazo de metal negro en la base del cuello esa gente a la que ignoráis, continuo hablando de esa cosa con una lucecita que cambia de color dependiendo de lo que le hayan programado hacer.
Yo no pensaba que estuviera mal, desde pequeño me daban tareas pequeñas y vivía siempre a oscuras, comía de cubos grandes y negros con mucha comida a medio comer que nos ponía en nuestra habitación, nunca me falto comida ni nada de beber, hasta que tuve 8 años, cumplidos haría apenas una semana.
Yo con compañeros de mi edad y quizás algunos superiores estábamos haciendo cajas con un verde en nuestro collar hasta que a unas horas de despertarnos entro a nuestro "taller" un señor con uno de nuestros cuidadores.
Mientras nos poníamos en fila delante del cuidador la a una chica rubia agarrada al hombre que estaba esperando, no me había fijado antes, ¿tendría mi edad? lo único raro en ella era que estaba como con la piel algo marrón y tenía una ropa de color magenta, algo como un vestido largo, algo raro, nunca había visto a una chica así.
El hombre se giró hacia la chica y le dijo:
-Ahora cariño tendrás el esclavo que te prometí por tu octavo cumpleaños.
-¡Quedaos quietos!-nos gritó el cuidador.
-Pero papi están sucios, no me gustan, el de la prima Rym no está así de sucio ¡no me gustan!
-Pero cariño, podemos limpiar los después sólo acércate y escog...
-Pero papi
-Pues nada te quedas sin esclavo- dijo el señor dirigiéndose a la puerta de repente.
-No, no, no, escojo uno perdona papi
-Pues a ver te estoy esperando.
Les escuchaba, entendía lo que decían y aun así para mí no tenía mucho sentido escoger uno de nosotros, ¿para qué?
Mientras la niña se paseaba por la fila desde el mayor al menos (yo), olía muy fuerte como dulce pero ácido no sé cómo olía pero olía mucho. A lo mejor por la intensidad de ese olor mi amigo Glen estornudo al pasar la niña delante de él.
Fue lo último que hizo, antes de que la niña reaccionara, antes de que se quejara a su padre, antes incluso de que hubiera abierto los ojos Glen, ya estaba camino de volar hacia el otro lado de la habitación. El cuidador se encargó muy bien de que no pudiera volver a estornudar más, ni a caminar, ni a nada realmente, una masa sangrienta en el suelo junto a la pared, a eso se había reducido mi amigo Glen en menos de diez segundos, ninguno dijo nada , todos sabíamos que nos pasaría si se nos ocurriera comentar algo.
Aun así es niña parecía no saberlo porque dijo:
-Bueno, uno menos para elegir.
No creía lo que oía, ¿lo que iba a elegir era a nosotros?
Espera más importante, ¿por qué ella no estaba como Glen en este momento?
No, no, no, no, más importante todavía, ¿y el collar de esa chica?
Yo estaba paralizado, imagínate como me quede cuando acercándose a mi habla con su padre a gritos:
-Papiii, lo encontré, a él le quedaría bien el lila, mira sus ojos también son lilas debería ser el si, me gusta.-Me estaba señalando, yo ahí sin entender nada peor sin atreverme a respirar.
Algo me agarro del brazo, era el cuidador:
-A trabajar el resto, y tú-dijo señalando a alguien- limpia eso.
-Dáselo a mi mayordomo Tindle.
-Ahora mismo señor.
Y la chica se fue junto con su padre por el pasillo para fuera.
El cuidador diciéndome cosas sobre la suerte que corría y soltándome un discurso que no recuerdo y que creo que nunca recordaré porque estaba asustado, me llevaba agarrado del brazo, casi arrastrándome por los pasillos que yo nunca había visto hasta que me dejo en un sitio.
Como definir el sitio, a ver, era ¿luminoso?, no mejor blanco, era como blanco, hasta la gente que había ahí iban de blanco, excepto el que me agarró después del cuidador, cuando volví en mí el cuidador se había ido.
-Hola, ¿cómo te llamas?- me estaba diciendo el señor de negro que me agarraba la mano mientras me guiaba a un ascensor.
-Yo-estaba asustado- ehm ¿puedo hablar?- muy asustado.
-Por supuesto, a partir de ahora a cualquier persona con collar le puedes hablar cuando quieras, ahora tú y yo somos iguales.
No entendía a qué se refería, pero me estaba diciendo ese señor que podía hablar, ¿cuándo quisiera?
-¿Cuándo quiera?
-¿Qué?.. Oh, que puede que aún no lo hayas visto, espera ven.
Salimos del ascensor y con una sonrisa en la cara me llevo rápidamente a un baño y me puso por primera vez en mi vida delante de un espejo.
Ese era yo, lo sabía, estaba muy seguro. Ese es mi pelo, yo soy así de blanco, esos son mis ojos, ese es mi collar, esos... Espera, ¿mi collar era ese?
-Señor, ¿por qué es ahora mi collar de este color?
-Primero, dime tu nombre, eso es buena educación, y tú y yo trabajaremos eso muy a fondo.
-Violet, me llaman señor.
Se río, no pudo evitar reírse pienso ahora, ¿un esclavo que se llama violeta? Tenía que ser algo predestinado ser uno de compañía.
- A ver Violet, encantado yo soy Tindle-dijo enjugándose los ojos de la risa- el violeta en el collar significa que a partir de ahora serás un mayordomo, vivirás con, por y para la señorita.
viernes, 24 de enero de 2014
La isla: "Comida"
Hambre, es la descripción de como se sentía Pine esa tarde de su llegada a la isla.
Sentado a la sombra de una casa viendo como pasaban las horas, le dio tiempo suficiente en unas horas para tranquilizarse y darse cuenta de un par de cosas.
Primero el antes de ese día nunca había ido al mar, era un chico de ciudad en el interior. Esta verdad le hizo mirar al mar de nuevo, pero esta vez tomándose su tiempo. Como podía no haberse dado cuenta en un principio, si que estaba desorientado, pero eso iba a cambiar.
Segundo se fijo en su ropa, sucia y sin lavar llevaba un pantalón corto recortado por encima de la rodilla y una camisa corta que le quedaba grande abierta hasta el pecho, acompañado esto de unas náuticas que con el resto de la ropa, no había visto en su vida.
Tercero y último, había que acabar con reflexiones sobre qué era lo que estaba pasando, tenía hambre y sed, no podía permitirse estar de esa manera anonadándose de todo lo que había pasado, ya tendría tiempo cuando encontrara agua y comida. Parecía fácil pensar eso, pero no se puede negar que el impacto de la situación afectaría a su forma de hacer las cosas.
Siendo poca cosa como es Pine, avanzó por los puestos del puerto mirando a ver que encontraba de beber o comer en las cercanía, el no estaba hecho para ponerse a buscar comida y agua de manera que no fuera ir al supermercado. Con esto y viendo que no había ningún supermercado a la vista, tocaba saquear por encima lo que eran las "ruinas", como el las veía.
Revisando la lonja pudo encontrar grifos que no funcionaban, y hasta unos cuchillos y cajas que de poco le servía, pero nada de comida.
Con la lonja tras de sí se encaminó al resto de edificaciones, almacenes cerrados y unas edificaciones que bien podrían ser naves industriales. Empezando a registrar, como si fuera una aventura, trato de colarse en un almacén en el que podía ver una ventana a unos tres metros de altura abierta, de momento entre los 60 almacenes que habría en las cercanías el único que veía que tendría oportunidad de invadir.
Apilando cajas de la lonja hizo una "escalera" de tres escalones en la que debía mantener el equilibriopara llegar hasta arriba.
Pese a su falta de atletismo llegó al borde y se descolgó por el otro lado.
Cristales, por todo el suelo. La ventana no estaba abierta, se había caído hacia dentro. Pero ese no era el hallazgo del almacén, había un barco de vela, un estúpido barco de vela con su vela en una esquina desmontada dentro del almacén. Además de una serie de redes y enseres de pesca de fondo que no encontró de utilidad, solo había pescado antes en videojuegos, a lo que había dedicado la mayor parte de su tiempo en los últimos años.
Olía mal, un olor a alcantarilla que al entrar tiró a Pine hacia atrás e hizo que le lagrimearan los ojos. Haciendo un esfuerzo se subió a la cubierta del barco y se lo encontró. Un cadáver que parecía mas bien una maraña de carne a la altura del pecho hasta el cuello, y en descomposición muy avanzada por lo que se veía, con una pistola en la mano y unas llaves en la otra.
Pine hizo lo que muchos hubiesen hecho al verlo, acercarse a la borda del barco y vomitar, o más bien intentarlo, no había mucho que vomitar, aunque casualmente hambre no tenía en ese momento.
miércoles, 15 de enero de 2014
La isla:"Pine despierta".
"Ya se ve, es como el final de todo pero es simplemente el principio. Cuándo podrás ver las estrellas mas allá del mar, en esta isla nada va a durar."
Con esto se despierta Pine en un muelle, con esa frase escrita con lo que parece pintura roja en un acantilado que se puede ver desde donde está.
Pine estaba confuso en ese momento no entendía porqué pero estaba asustado, en un sitio desconocido y que no terminaba de entender.
"Quizás es un sueño"-piensa el joven usando la mano como visera para ocultarse del incipiente sol.
Viendo desde una prolongación de cemento hecha en lo que le parecía un muelle veía una especie de puerto aunque de aspecto ajado y abandonado.
"A ver lo ultimo que recuerdo es estar jugando a mi play con tranquilidad y después me dormí, supongo.
Esto debe ser algún sueño."
A los diez minutos ya empezó a notar el sol, no estaba en un sueño, pero no tenía ni idea de dónde estaba.
Asustado e inquieto se puso en pie y acercándose al puerto se mantuvo atento a cualquier signo de vida. Continuando por el puerto vio un par de balsas abandonadas, incluso una lonja abierta perfectamente equipada pero, sin embargo, vacía. Continuó aventurándose hasta los límites del puerto y entendió que era un puerto pesquero con su pueblo adyacente, desierto a su vez. Explorando con más miedo cada vez reviso casas próximas al puerto en ruinas, otras destrozadas de una manera siniestra como si las hubieran dejado a medio demoler. No se atrevió a entrar en ninguna en un principio y por eso continuaba con tranquilidad como si no pasara nada hasta que en el cruce de las dos únicas calles que se merecían este nombre en el pueblo se encontró un gran charco de sangre sera, casi negra.
Aunque fuera muy vieja lo paranormal del asunto y lo extraño de todo esto hizo que el joven asustado retrocediera en sus pasos hasta el muelle donde se encontraba horas atrás. Comenzaba a tener hambre, pero en ese momento sentado en el suelo con la cabeza entre sus rodillas mientras las abrazaba no era la mayor de sus preocupaciones.
"...en esta isla nada va a durar."
Con esto se despierta Pine en un muelle, con esa frase escrita con lo que parece pintura roja en un acantilado que se puede ver desde donde está.
Pine estaba confuso en ese momento no entendía porqué pero estaba asustado, en un sitio desconocido y que no terminaba de entender.
"Quizás es un sueño"-piensa el joven usando la mano como visera para ocultarse del incipiente sol.
Viendo desde una prolongación de cemento hecha en lo que le parecía un muelle veía una especie de puerto aunque de aspecto ajado y abandonado.
"A ver lo ultimo que recuerdo es estar jugando a mi play con tranquilidad y después me dormí, supongo.
Esto debe ser algún sueño."
A los diez minutos ya empezó a notar el sol, no estaba en un sueño, pero no tenía ni idea de dónde estaba.
Asustado e inquieto se puso en pie y acercándose al puerto se mantuvo atento a cualquier signo de vida. Continuando por el puerto vio un par de balsas abandonadas, incluso una lonja abierta perfectamente equipada pero, sin embargo, vacía. Continuó aventurándose hasta los límites del puerto y entendió que era un puerto pesquero con su pueblo adyacente, desierto a su vez. Explorando con más miedo cada vez reviso casas próximas al puerto en ruinas, otras destrozadas de una manera siniestra como si las hubieran dejado a medio demoler. No se atrevió a entrar en ninguna en un principio y por eso continuaba con tranquilidad como si no pasara nada hasta que en el cruce de las dos únicas calles que se merecían este nombre en el pueblo se encontró un gran charco de sangre sera, casi negra.
Aunque fuera muy vieja lo paranormal del asunto y lo extraño de todo esto hizo que el joven asustado retrocediera en sus pasos hasta el muelle donde se encontraba horas atrás. Comenzaba a tener hambre, pero en ese momento sentado en el suelo con la cabeza entre sus rodillas mientras las abrazaba no era la mayor de sus preocupaciones.
"...en esta isla nada va a durar."
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