Y ahí estaba ella, sola fria y desconfiada, esa desconfianza que solo se ha descrito en libros, en la mirada esos cuchillos que te invitan a alejarte.
Vista de lejos parecía sencilla, sentada en un escalón con la falda sobre sus rodillas, una falda sencilla oscura y sin florecillas, claro que no, allí no había flores, era bonita no me malinterpretéis, podría haber sido preciosa con un estampado de mil colores en el que se reflejaran todas las maravillas conocidas por el hombre acorde a la escena que presentaba su personaje, pero no, por supuesto que no, era negra y completamente lisa sin rebordes ni florituras. Bonita igual en ella. Su camisa, larga, era blanca, no un blanco sucio de las camisas mil veces lavadas, ni un blanco pulcro de la perla recién pulida, era como el hueso, un blanco duro, un blanco inmenso, el blanco tal y como lo imaginas en tu cabeza cuando piensas en el color, era así la camisa, blanca. Su pelo delicioso y fino al tacto se suponía a simple vista, negro como un cuervo retozando entre carbones igual era el pelo, rizado y lacio a la vez, natural pero cuidado, como el árbol que llego a viejo con las hojas del mismo color que el brote, brillante y lustroso, solamente negro como si se hubiera tragado toda la gama de colores y se hubiera enfurecido, era un negro absoluto y penetrante que diluye los colores a su alrededor. De manos y facciones delicadas, sacadas como de un cuento de hadas, de unos versos de Bécquer, una escultura griega, una canción de John Lennon, como las palabras que iba a decir y en vez de eso te salió un te quiero, eran el clamor inexplicable de un corazón sincero. Aun demacrado y sincero, su rostro era bello, su cara angustiada, sus ojos irritados del exceso de llanto, era bello aquel rostro, lo era y en exceso.
Ironía es la vida, si semejante escena esta hecha para observarla desde la lejanía. Una musa que llora con unos ojos de mil colores difuminados y furiosos, no son para uno acercarse, no quiere que vean mas allá de semejante mirada de ira y odio, o más bien reta al mundo a ver quién es capaz de acercarse, suplica que quien sea capaz de ignorar su odio y su ira se acerque a ella y la consuele, pero no por supuesto que no se puede ignorar, tal es su mirada.
A Nira y a mí nos ENCANTA!!!!! Nira dice que no sabía que escribías tan bien ^^
ResponderEliminarMuchas gracias, estaba cansado y no es una obra maestra, pero es solo una descripción de lo que queda de un mal sueño en mi memoria, me alaga que os guste ^^ pero son solo palabras una detrás de otra. Algún día aprenderé a escribir bien de verdad, mientras, toca practicar.
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