"Supongo que fallé". Recuerdo pensar, pues estaba en el hospital, sin muchas heridas realmente. Es triste saltar, pero más triste sobrevivir a la caída. Y así me encontraba yo, triste y lamiéndome las heridas (en sentido figurado claro) hasta que me da por analizar un poco mejor mi futuro cercano.
La persona que esta acostada en una silla junto a mi cama, no es la que me habría gustado, podría haber hecho una lista con personas que prefería haber visto, no porque la quisiera más, o en un caso menos, si no por como llegaría a explicárselo, pero bueno era lo que tenía y debía aceptarlo, y agradecerlo.
Ya harto de ser un sujeto pasivo despierto en una cama cada vez más incómoda me incorporé, me dolía todo. Por Dios, recuerdo haber dicho antes de eso alguna vez que me había levantado como si me acabaran de dar una paliza, pero al lado de eso y de como me levante de esa cama, el resto de mi vida me he levantado, como mucho, entre algodones. Me siento después de mirar que es lo que más me duele y dejo caer las piernas por el borde de la cama mirando la ventana, para ver mi propio reflejo. Pero que guapo estaba, no se si es mi narcisismo auto-inculcado o el hecho de que pocas veces me veo tan atractivo y con esa mirada tan enigmática que ha día de hoy no puedo repetir, pero a pesar de estar yo guapo, más guapa estaba ella sentada. Me entró la risa floja, cuando pensé en follármela justo ahí, con el cuero cubierto de heridas y con una vía en la muñeca, nunca fui un ninfómano ni un pervertido, pero es que le quedaban tan bien las ojeras a ella y los libros usados como manta, que era una visión irresistible, era como ver un accidente natural, estaba todo como se supone que debía estar cuando la veía así. Además de guapa estaba impresionante, no pude soportar seguir viéndola y no hacerle nada, le dí una patada.
Se despertó de mala gana, me miró con cara de muerta, tardó lo suyo en asimilarme y quitar esa cara. Y sonrío, no se si lo he podido transmitir bien, sonrío pero no del verbo sonreír, sonrío de verdad, desde lo más profundo de su ser, fue una sonrisa perfecta, fue una sonrisa atroz también, era tan bonita como un cuchillo bien afilado y este me habría hecho menos daño en ese momento. Y sonrío, le devolví cara de extrañado, se levanto a abrazarme. Entonces se me ocurrió una idea genial, lo más gracioso que se me podría haber ocurrido hasta la fecha. La esquivé y puso una cara más preocupada.
"¿Quién eres?". No podéis imaginaros su cara, ni la "O" perfecta de sorpresa que se le quedo en la cara rompiendo todos sus esquemas. Balbuceó algo, un "pero.." o algo parecido cada vez más bajito, estaba a punto de llorar estaba rota, estaba incluso más hermosa que antes. y antes de que muriera por dentro no pude hacer otra cosa que reírme, me reí de ella y eso la desconcertó al principio, pero había demasiado tiempo juntos en nuestras vidas para no entender a los pocos segundos que había sido una broma.
Lloró, me golpeó y se desahogó haciéndome daño donde ya tenía heridas mientras yo tenía un ataque de risa, hasta que ella finalmente se unió a mi risa y entonces todo estaba perdonado, todo había sido una tontería, nos besamos y todo estaba como antes, todo volvía a ser bonito en ese instante, si no fuera por el hospital y todo eso.
Fue estúpido lo fácil que puede engañar a cualquiera una sonrisa y poner cara seria a veces, el tener planes de futuro, pero en el momento en el que dije en voz alta mientras me miraban raro que "¿Por qué iba yo a querer suicidarme?" me creyeron. Me creyeron cuando les dije que había ido a ese sitio a ver el mar antes desde lo alto, me creyeron cuándo les dije que me resbalé, creyeron que tenia planes de futuro ya empezados y lo confundieron con ganas de seguir viviendo. No podía ser que alguien tan alegre se intentara suicidar.
En un par de semanas ya podía caminar bien con algo de rehabilitación, pero el psiquiatra me mantuvo una semana más porque no podía estar seguro, al final no me receto nada en particular, solo que evitara el alcohol por un tiempo y que hiciera ejercicio, imbécil finalmente.
Y salí como si no hubiera pasado nada, como un árbol en medio del bosque, ese era yo, tenía mi máscara bien puesta, con su media sonrisa y sus nuevas cicatrices. Y al final ella, no ha llamado siquiera.
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