viernes, 11 de septiembre de 2015

Soy gente normal

Paredes  con cuadros que te llenan de recuerdos, cuando aún las tienes delante.

¿Sabéis esa sensación de emoción que se siente cuando te cuelgas de algo y solo de ti depende el continuar? ¿Recordáis lo que es un borde? Cuando miráis un cuadro que os gusta, ¿qué sentís?

La verdad es que yo no tengo mucha idea de cómo responder a estas preguntas realmente, puedo recordar puedo sentir puedo vivir esas cosas, pero no responder a estas preguntas. Para responder algo así bien creo que debo entenderlo primero y no me encuentro en ese caso, yo soy de los que necesita los bordes, aunque tenga que crearlos, soy de los que hace la vida peligrosa porque si no, no le parece la gran cosa.
Me gustan los cuadros, incluso aunque sean una mierda. He pintado y entiendo lo que se siente, recuerdo pintar una sabana sin animales, solo ese amarillo infinito y sus pocos árboles, ahora lo recuerdo y pienso que a lo mejor eso debo sentir con los cuadros aunque no los haya hecho yo. Cuando veo un cuadro me imagino como me debo sentir respecto a lo que veo, no lo siento directamente, me alejo de lo que debería sentir realmente. Hay que sentir, hay que machacarse a uno mismo con eso, no pienses mucho, siente.
Que aburrida sería la vida sin algo de emoción, sin un cuchicheo, sin pedir dos deseo cuándo ves una sonrisa fugaz, como dice la canción. Entonces, cuando no hay emoción ¿qué hacer? Crearla.
Crear emoción, buscar algo más divertido, más grande, más atrevido, algo en general más emocionante y en particular (como experiencia personal) algo más estúpido. Sí, hay que hacer estupideces, contar chistes de mierda, y los váteres que la contengan, aunque estos váteres también merecen evacuar de vez en cuando, enróllate con la vida y sus formas expositivas, discute poniéndote de parte de algo en lo que no estás de acuerdo, confunde a tus amigos y diviértete, con poco, con nada, con todo.
Dicen que los sitios solo merecen la pena por la gente con la que vas, no lo creo hay sitios que merecen la pena por sí mismos. Dicen que por otro lado lo contrario, que hay sitios a los que hay que ir da igual con quién, no lo creo siempre querrás compartir ese sitio con alguien. Dicen muchas tonterías y te digo que yo no me las creo, yo las veo, yo digo mis propias tonterías y tengo mis propios sentimientos, yo escucho baladas y pienso en las ovejas, miro un prado y pienso en música, no tiene que tener sentido para otro, ni siquiera lo tiene que tener para ti.

Mi conclusión es un cliché y es básicamente que los clichés no existen. Somos lo que somos criticamos lo que queremos criticar y si eso es lo que nos va y nos gusta, llamaremos raros a otros creyéndonos “normales”. A disfrutar, la vida son tres páginas y no sé si voy por la primera, la segunda o la tercera.

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