jueves, 24 de mayo de 2012

Cielos de recuerdos.

Hay gente que siempre que mira para arriba espera ver algo, no saben qué o a quién, pero esperan verlo.
Otros en cambio lo tenemos un poco más claro,no miramos el cielo embobados esperando que algo se nos presente y consigamos saber qué es eso que deberíamos ver cuando levantamos la cabeza, lo tenemos en nuestra mente.
Son recuerdos que nos vienen a la mente, suele dar igual cuales, a veces son ángeles de nuestro pasado que te hacen sonreír sin motivo mientras observas el firmamento, otras veces no hay tanta suerte y lo que vemos es esa inmensidad fría y cruda que comprendimos una vez que es la realidad.
Personalmente cuando miro al cielo busco algo, algún recuerdo, yo aún no sé cuál, pero sé que es un recuerdo. En mi memoria debe estar y estoy seguro que el cielo tiene algo que ver con ello, podría ser un encuentro de algo que marco mi vida y no recuerdo cómo ni por qué,  a lo mejor para bien a lo peor para mal.
No ansío saber de que se trata, me basta con mirar al cielo y ver cosas de tiempos anteriores, buenas o malas, es mi método de recordar cosas de manera sana, solo necesito mirar al cielo, espero que este entretenimiento propio no se acabe cuando ese fragmento de mi memoria que tanto anhelo vuelva a mi ser consciente y se deje recordar. Sería triste que por un solo recuerdo que consiguiera recordar se perdiera esa relación que tengo con el vasto e inmenso cielo, que dejara de ser para mi esa visión de tiempos anteriores que me animan de vez en cuando o que me hacen ver lo bien que estoy ahora con respecto a antes, sería triste no poder mirar al cielo y ver esos ángeles de mi memoria que atesoro con ferocidad por el cobarde pensamiento de que dejarlos ir sería perder para siempre estos y negarme a recuperarlos, dejarlos morir.
Olvidar es eso, dejar morir en tu memoria, que triste ¿no? Ser un recuerdo debe ser duro, no depender de ti mismo si no de otro para poder existir, y que si este otro te falla, desaparezcas, para siempre, sin posibilidad de volver a quejarte, desaparecer y punto.
Si, es triste, definitivamente triste, exageradamente triste.
Eso y más es el cielo para mí, así que lectores míos un consejo si os daré, no inundéis con tristeza esos recuerdos que penden de un hilo en vuestra memoria, rescatadlos y rememoradlos. Por favor os pido, mirad al Cielo.

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