Frío, como siempre. Un frío que hiela piel, carne, sangre y alma. Un frío agradable cuando todo lo que haces es en balde. Un frío profundo, una forma de verdad, eso es el frío del que hablo.
El hielo es solo agua congelada, yo hablo de frío, un frío que viene de dentro, un frío que se exterioriza cuando ya no se puede hacer nada por una causa.
Ese es "El Frío" del que hablo, una incapacidad para pensar, eso que te hace imparcial cuando en realidad tienes una causa para luchar.
Los tenemos a raudales entre nosotros, personas desengañadas que no luchan por que ya ni creen en su causa. Cuyo fuego y ambición tiempo atrás se apago, los que ya no pueden más, de ellos no aprenderás vivir es fuego y vida, ellos son hielos y conformismo.
No aspiran a mejor y se estancan pofesional, moral, y emocionalmente. Son personas normales que se han cansado de pedir, de trabajar y de rebelarse. Por esas personas que experimentan el frío debemos seguir y proseguir en nuestra idea de dejar el mundo mejor que como lo encontramos.
Pero, ¿cómo pudieron perder su fuego y ser frío si una vez fueron vivos?

No hay comentarios:
Publicar un comentario