En una mañana neblinosa la ciudad era gris, completamente gris, la gama completa de grises daba vida a Earthalia, capital de las islas azules y sede del comercio en occidente.
''Gris como mi túnica, gris como mi vida...'' se lamentaba el erudito.
-Avanzad, princesa- apremió el sabio -es ese el barco que debemos coger, el rojo y amarillo con una sirena envuelta en nubes en el mascarón.
-Veo la sirena y las nubes, pero con la niebla no distingo los colores, Maestre, ¿de verdad desea mi padre que embarque en este barco tan de mañana?- preguntó la princesa con un hilo de tristeza en la voz -.
-Fue vuestra madre quien me dio la orden de acompañaros en este viaje, pero tranquila, hija, volveremos a ver Earthalia-tratando de consolar a su pequeña alteza le puso las manos en los hombros la miró a los ojos y dijo- Volveremos, te lo prometo.
Subieron por la escala y la tripulación en peso les esperaba en cubierta, el sabio siguió al capitán hasta su camarote, unos hombres se llevaron su equipaje y la princesa se quedó en estribor a pocos pasos de donde recogían la escala por la que habían subido el sabio y ella.
-Buenos días, princesa, mi nombre es Will- la saludó un chico rubio de su edad, aproximadamente - soy el hijo del capitán y estoy aquí para servirte, ¿me acompañaría su alteza hasta el camarote que le hemos preparado?.
-Po-por supuesto- contestó la princesa ruborizándose -.
-Te mostraré lo divertido que puede ser un viaje en barco, no prometo mucho, solo que será todo lo divertido que puede llegar a ser.- parloteaba el joven de manera sonriente tomándola de la mano y guiándola- Y este es tu camarote, princesa,- dijo frente a una puerta al nivel de la cubierta principal por el babor de la goleta - si me necesitáis o requerís de mi presencia estoy en el lado opuesto del barco en unas instancias iguales, buenos días, princesa.
-Deja de llamarme princesa, mi nombre es Myrella- contestó la princesa - y volved pronto que tardaré poco en acomodarme.
-Como ordenéis- contestó junto a una reverencia exagerada mientras besaba la mano de Myrella -, mi princesa...
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